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Feria del Pilar
ZARAGOZA
Tarde del martes, 12 de octubre 2004
Crónica de la prensa

FICHA TÉCNICA
Ganadería: Cinco
toros de Valdefresno,
bien presentados, con muy poca fuerza y mansos en general; y uno de
Hermanos Fraile Mazas, bueno.
Diestros:
Entrada: lleno.
Crónica de la prensa:
PortalTaurino, ABC, El
País

Paúl Abadía
“Serranito” en su alternativa
PortalTaurino.
JAVIER
SESMA. Gran tarde
del toricantano "Serranito" que cortó la única oreja
A las 5'48 de la tarde el zaragozano
Paúl Abadía "Serranito"
recibía los trastos de mano de su padrino
Enrique Ponce en presencia de José Mª Manzanares.
Con lleno aparente en los tendidos se han
lidiado 5 toros de "Valdefresno" bien presentados, con muy poca
fuerza y mansos en general y uno de "Hermanos Fraile Mazas" que
resultó bueno y que fue el toro de la alternativa de
"Serranito" al lidiarse en primer lugar.
El nuevo matador de toros realizó una
gran faena en el de la ceremonia, demostrando que estaba preparado para
este salto. Sin aparentar nerviosismo, con la cabeza muy fría y el corazón
en la mano realizó un toreo impecable basado en la mano derecha, mientras
la banda de la plaza tocaba su pasodoble. Luego, como es demasiado
habitual, mató mal -quizás le hubiera ayudado más el toro si se lo
hubiera casado un poco más a las afueras- y perdió el trofeo que ya
acariciaba con las manos. Fue largamente ovacionado tras escuchar un
aviso. En el toro de la jota, "Serranito"
se la jugó sinceramente, por que el de
"Valdefresno" tenía muy poquita fuerza y menos casta y se
defendía con peligro cuando intentaba torearlo de verdad. Como esta vez
acertó con la espada el público le pidió las orejas con fuerza aunque
el Usía tan sólo concedió una.
Enrique Ponce
pagó el pato de una sonora bronca que el público dedicó al presidente
del festejo, por no cambiar el inválido quinto. Todo se puso contra él y
el de Chiva tiró por la calle de en medio, oyendo pitos al acabar la
faena. En el cuarto salió a por todas, tratando de demostrar por
que está donde está, pero el manso y derrengado oponente no se lo
permitió, a pesar de torearlo a su aire y dándole la distancia que le
pedía. División al saludar al presidente.
José María Manzanares
lo intentó todo con el flojo y manso tercero, pero sin conseguir nada en
limpio. En el quinto, un toro que rompió a bueno en la muleta,
estuvo valiente y con muchas ganas, sacando series que hubieran llegado
mucho más a los tendidos si no se hubieran desarrollado de forma tan eléctrica.
Escuchó algunos pitos en su primero y ovación tras aviso en el otro.
ABC. ANGEL G. ABAD. Serranito
derrocha entrega para triunfar el día de su alternativa
Aragón cuenta desde ayer con un nuevo matador de toros, Paúl Abadía
«Serranito», al que la espada le quitó el triunfo en el toro del
doctorado y que no se quiso ir de la plaza sin demostrar las ganas que
tiene de ser torero. El sexto, un toro muy serio con desarrolladas
defensas, manseó como toda la corrida de Valdefresno -remendada con el
primero de Fraile Mazas- y llegó al último tercio midiendo al torero,
sin entregarse, quedándose corto y buscando lo que había detrás de los
engaños. Un regalo para el novel matador que no renunció al éxito y tiró
por la calle del valor. Sereno, consciente de lo que se jugaba, Serranito
sorprendió por su entereza en tarde de tanto compromiso y se la jugó sin
cuento, aguantando mucho hasta levantar la pasión de los paisanos que se
le entregaron tanto como él en la estocada final, arrancando un trofeo
que es toda una declaración de intenciones. En el de la alternativa, toreó
muy asentado y con buen son, pero la tizona emborronó los logros. Ovación
tras aviso y oreja.
La noticia de la actuación de Enrique Ponce está en el balance final.
Pitos y división de opiniones y ningún aviso en el marcador es algo al
menos inesperado. La realidad es que el enfado de los zaragozanos se debió
más a los toros que al torero. Su primero, cornicorto y sin fuerzas, fue
muy protestado durante toda la lidia y el otro, que tenía nobleza, se rajó
sin querer saber nada de la muleta que antes le había robado series a
base de machacar y no cansarse de estar en la cara. La fea estocada le
puso a algunos espectadores en contra.
Se presentaba en la Misericordia José María Manzanares, que pasó con más
pena que gloria. En el tercero, un inválido que ya se plegó bajo el peto
del caballo y que el presidente, tozudo él, se empeñó absurdamente en
mantener en el ruedo, lo tomaron a chufla. Con el quinto cuajó muletazos
aislados en un trasteo denso. Al final, con el toro en el tercio, se centró
en una buena serie de naturales y dejó abierto el interrogante sobre si
en vez de empeñarse en torear en los medios hubiera podido hacer mucho más
con sólo cambiar al toro de terrenos. Silencio y ovación tras aviso.
El País TOMÁS
BLANCO. Nueva burla a la afición
Tal era el grado de invalidez de lo que se llevaba lidiado que, mediado
el trasteo del tercero, la parte seria de la plaza era un clamor gritando:
"Manos arriba, esto es un atraco". Los aplaudidores estaban a lo
suyo: unas veces ovacionaban a los que protestaban y otras las
incorporaciones de los toritos. En realidad, además de un atraco, era una
burla, una ofensa a la historia de la plaza, a su afición y a la fiesta.
Para esto, el aludido, el del palco, el defensor por ley del espectáculo,
por tanto del aficionado, el señor presidente, ni se despeinó. Al
contrario, se hizo el orejas mientras que de soslayo parecía mirar al
burladero rotulado con la palabra "Empresa". "¡En qué
manos estamos!", se desgañitaba un aficionado.
A Enrique Ponce le tocó comerse el marrón. En ninguno de sus dos
toros consiguió robar un pase, que ya es decir. La afición le culpó de
escoger el ganado, de sus pelas y de no apuntarse a los vitorinos.
José Mari Manzanares, ante su lote, no pudo pasar de pesado. Eso sí, sin
descomponer la figura. A Serranito le tocó el toro soñado por cualquier
toricantano: dulce, noble, incluso amable. Agradó con el capote y dejó
series de redondos de calidad. En el otro, batallador incansable en pos
del triunfo, mató de gran estocada y le concedieron una merecida oreja.
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