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Canal 4TV
Programa taurino Sol y sombra
Emisión: Jueves a las 00.30 horas. Redifusión: sábados a las 17
horas y domingos a las11.30 horas
Programación
de esta semana
Dirige: Carlos Martín Santoyo
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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE SALAMANCA
Tarde del lunes, 17 de septiembre del 2001
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros
de Garcigrande,
escasos de trapío y resultaron manejables, salvo el enrazadísimo
tercero.
Diestros:
Entrada: tres cuartos de entrada. Crónicas de la prensa:
Tribuna
de Salamanca, EL País
Tribuna de Salamanca.
NAVALON. Una tarde entretenida y un
torero malogrado
La corrida de Garcigrande, debidamente supervisada por el equipo de
barberos especializados que Martín Arranz incluye en la nómina de sus
toreros, es natural que saliera tan romita como salió. Gracias a los
cuidados que se dedican a Pepito Arroyo salió beneficiado Javier Castaño,
que al cogerlo aparatosamente el tercero en un volteretón impresionante sólo
sacó la taleguilla rota. Al menos, Castaño en su tarde triste ha vuelto
por su pie al hotel en vez de estar en el quirófano. Porque a Arroyo, de
la forma que toreó, constantemente fuera de cacho, sin cruzarse,
perdiendo pasos y sin ligar, es casi imposible que le eche las babas
encima ningún toro. Ayer, el público se portó con Pepito Arroyo lo
mismo que la tarde anterior con Ponce. Le aplaudieron todo lo que hizo sin
darse cuenta que en todos los pases ¡todos! toreó con el pico de la
muleta. Algo hizo muy bien y fue la estocada al primero, sin truco,
entrando por derecho y vaciando bien la embestida. Eso merecía la oreja.
Lo demás no. Fueron como las de Caballero y la falsa puerta grande, lo
mismo. Digo que la corrida salió noble y variada, santito el primero, muy
noble el segundo, el tercero de ‘El Torreón’ se fue arriba con
nobleza y mucha codicia. El cuarto fue sosito y parado, el sexto parecía
bueno pero no encontró torero. Abellán ya no parece el mismo. Anda más
centrado y además, mató soberbiamente. De Castaño, mejor no hablar.
Quemó su último cartucho sin encontrar la pólvora. Un fogonazo de
tristes consecuencias, pese al poder de su despótico apoderado. Alfonso
Navalón.
El País.
PERELÉTEGUI. Orejas de regaliz
Hace años, cuando servidor era joven, leía uno en los periódicos que
un torero había salido en hombros y envidiaba a los que pudieron verlo.
Ahora mismo, leer que alguien sale en hombros viene a ser lo mismo que si
sale de la plaza en patinete, dando el brazo a unos amigos o gritando
vivas a Cartagena. Orejas de regaliz, mismamente. 'De regalo, querrá
usted decir'. Bueno, pues de regalo.
Las presidencias, en estos casos, no tienen la culpa. El reglamento lo
dice bien clarito: que la primera es potestad del respetable, o sea que el
público puede hacer con ella lo que guste. Y eso hace. La pide, se
concede y santas pascuas. Que esa oreja haya sido solicitada como premio a
una actuación sobresaliente o sólo a una actuación discreta, es otro
cantar.
Las orejas solicitadas para Joselito admiten toda clase de
controversias menos con el matador, desde luego, que no aguanta nada y por
menos de nada también se encara con quien ose advertirle algo. En su
primera faena todo fue correr entre pases, buscando nuevamente la colocación,
que es el estilo que hoy impera. Una mirada del toro le sobresaltó. La
banda estaba tocando Marcial pero ni por esas.
Le arrastraba el rabo
Al cuarto, le arrastraba el rabo. Joselito lo muleteó medio sentado en
el estribo, que es postura la mar de torera, pero, ya de pie, siguió
muleteando hacia afuera que no es como tradicionalmente se entiende que
hay que muletear. Ahí fue, en medio de algún enganchón, cuando desde el
tendido le gritaron 'a ver qué hacemos' y el torero miró con aires de
perdonavidas, intentando que el espectador comprendiese que a él ni una
palabra más alta que otra. Salió en hombros, como digo.
Juan Abellán, por poco no le hizo compañía, porque también disfrutó
de la magnanimidad popular en su primer toro. Le puso sentimiento el
torero por bajo, es verdad, pero ya erguido, trasteó con soltura pero sin
decir apenas nada. La faena la trazó en poco terreno, detalle muy de
agradecer, mas poco chisporroteo hubo en su quehacer. En el quinto, que
brindó a Martín Recio, hubo enganchones y tesón por parte del matador.
Demasiado tesón, pues se puso pesadillo.
Se le fue viva
A Castaño, se le fue viva su primera feria como matador de toros en
Salamanca. Su primero le pegó el consabido tantarantán, en una faena
acelerada en la que no se pudo quitar de encima al pegajoso animal.
En el sexto, Castaño porfió entre temple y enganchones, arrimándose
a última hora en busca de lo que no llegó. Un aviso en éste vino a
ponerle a su feria un toque posiblemente lúgubre.
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