PARTES DE UNA PLAZA DE
TOROS

A lo largo de la Edad Media y Edad Moderna los festejos se celebraron en las plazas mayores de las ciudades. A partir del siglo XVIII es cuando se empiezan a construir lugares destinados únicamente a la lidia de toros.

LAS PLAZAS MÁS ANTIGUAS

 

PLAZAS TAURINAS DE LA RIOJA

Aldeanueva  Alfaro  Arnedo  Autol  Calahorra  Cenicero  Cervera  Haro  Lardero  Nájera  Navarrete  Rincón de Soto  Santo Domingo  Torrecilla

Dos vistas de la nueva plaza de toros de Logroño inaugurada el 21 de septiembre de 2001
PLAZA DE LOGROÑO
LA RIBERA

El nuevo recinto taurino de Logroño, que se terminará de cubrir cuando acabe la Feria de San Mateo se inauguró el 21 de septiembre de 2001.
Con un coste de 2.000 millones de pesetas tiene una capacidad superior a las 11.000 personas. La plaza, llamada La Ribera, destaca por la comodidad, gracias a sus asientos individuales y a la amplitud con la que están diseñados sus diez tendidos. 
Su aspecto interior es parecido al coso de Illumbe, de San Sebastián, pero por fuera está rematada con una galería perimetral acristalada que recorre todo el anillo y lo comunica con los tendidos, ofreciendo a los espectadores una sorprendente visión de los terrenos colindantes al Ebro.

La plaza de La Ribera sustituye a la Plaza de la Manzanera. Este coso fue inaugurado el 21 de septiembre de 1915, por Gallito y Juan Belmonte (cobraron 7.500 peseta cada uno). Corrida del duque de Veragua (valorada en 10.000 pesetas). Se construyó en 104 días y fue pionera en la utilización del cemento armado. Diseño mudéjar del arquitecto Fermín Álamo. El diámetro de su ruedo era de 50 metros y disponía de un aforo total de 9.726 localidades. Tenía siete corrales y ocho chiqueros. Propiedad de una familia riojana, fue gestionada por los Choperas durante 51 años. 

Aspecto de la fachada de la Manzanera

Pero hubo mas plazas en Logroño. La primera corrida de toros de la que se tiene constancia fue una corrida regia celebrada el año 1148, con ocasión de la coronación Alfonso VII, en la que hoy es Varea.

La primera plaza estable de la ciudad data de mediados del s. XVII. Estaba situada en el lugar que actualmente ocupa el cuartel de la Policía Nacional. Ésta era conocida como el Coso. La plaza estaba formada por un grupo de casas hacia el este y por un semipolígono cerrado al norte por el Convento de San Francisco, y al oeste por el Hospital de Santa Catalina, hoy Hospital de La Rioja.


El nuevo coso de Logroño

El año 1858 se preparó una plaza de madera en la Vuelta del Peine, que puede considerarse la primera dedicada con exclusividad a los festejos taurinos. Estaba centrada en la actual calle Fundición, entre lo que hoy son la calle Lardero y Labradores, junto a la Gran Vía.

El derrumbamiento de la plaza en 1861 dio lugar a la construcción de otra realizada en piedra y ubicada en la esquina de las calles Duquesa de la Victoria, Avda. de Colón y Avda. de la Paz, que fue inaugurada el 5 de octubre de 1863. Un incendio la destruyó en julio de 1814, habiéndose celebrado el último espectáculo en San Bernabé de dicho año.



Taquillas del nuevo coso logroñés

El País. PABLO G. MANCHA. Jueves, 21 de septiembre´2000. La Manzanera se retira

El 21 de septiembre de 1915, José Gómez Gallito y Juan Belmonte cobraron 7.500 pesetas cada uno por matar una corrida del duque de Veragua -valorada en 10.000 pesetas- e inaugurar la plaza de toros de Logroño, llamada La Manzanera, construida en 104 días y pionera en la utilización del cemento armado.

El coso logroñés salió de la cabeza de Fermín Álamo, un prolijo arquitecto riojano que la dotó de un estilo mudéjar inconfundible. Ochenta y cinco años después, como un torero ajado, se retira y cerrará sus puertas al final de la Feria de San Mateo (que empieza hoy) para dar paso en unos meses a un nuevo recinto taurino cubierto, hermano gemelo del denominado Illumbe de San Sebastián y con capacidad para 11.000 espectadores.

Logroño, que tiene fama por su hosca afición, al decir de algunas figuras, verá así su última feria en este coqueto coso que la intemperie y el absoluto descuido han convertido en una vasija desconchada a la que sólo se la pinta y acicala lo estrictamente necesario para celebrar cada feria.

Hasta hace unos meses, el inmueble era propiedad de una sociedad mayoritariamente riojana. La familia Chopera, que gestiona artísticamente la plaza desde hace 51 años, la compró y firmó un convenio con el Ayuntamiento de Logroño con el fin de recalificar el solar de La Manzanera para construir viviendas en el mismo, y así financiar el nuevo recinto, valorado en más de 2.000 millones de pesetas y diseñado por los arquitectos Diego Garteiz y Javier Labad.

Los terrenos que ocupará la nueva plaza son colindantes con el río Ebro y han sido cedidos por el consistorio logroñés. Su inauguración está prevista para septiembre de 2001 y ya se especula con la contratación para tal evento de una corrida de Victorino Martín, tan del gusto de la afición logroñesa y que lleva cinco años sin lidiar en La Rioja.

No han sido muchas las voces que se han oído en la ciudad cuestionando el derrumbe de La Manzanera, teniendo en cuenta que la obra de Fermín Alamo resulta clave para entender el entramado arquitectónico de la ciudad. El Colegio de Arquitectos de La Rioja se ha mantenido en un segundo plano y sólo se ha oído alguna voz discordante en las refriegas políticas de los plenos del Ayuntamiento, en las que se ha cuestionado más la solución urbanística dada para los terrenos actuales y la situación de la futura plaza que la oportunidad de su demolición.

Toros en La Rioja

 

 

 
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