Tarde espléndida en la que se vio toreo a caballo del
bueno, toreo de calidad, especialmente por Pablo Hermoso de Mendoza, en un
festejo en el que también brillaron por momentos sus compañeros Leonardo
Hernández y Fermín Bohórquez.
Hermoso de Mendoza consiguió abrir la puerta grande de la Monumental
de Barcelona, única plaza de primera categoría que le faltaba a este
caballero por conseguir en su conquista. Lo realizó con una actuación
pletórica, en la que de principio a fin se impuso con un toreo a caballo
de altísima calidad.
Hermoso volvió a marcar diferencias con una lidia pletórica de torería
y espectacularidad en sus dos toros. A su primero le cortó las dos
orejas, consiguiendo los momentos más brillantes, con tres excelentes
banderillas, montando a Fusilero. El delirio del público llegó con
Mariachi, con el que prendió banderillas con temple y además también
puso espectacularidad con adornos, como el del teléfono; asimismo también
brilló con las cortas.
En el sexto, la manera de llegar al toro y la justeza de la reunión,
levantó pasiones. De nuevo, con temple, oficio y una dimensión fuera de
lo común, se impuso de principio a fin y cortó otra oreja de manera
merecida.
El cordobés Leonardo Hernández fue ovacionado en su primero, en el
que montando a Lorca y a Lagos, consiguió brillantez con las banderillas.
En el cuarto escuchó una ovación, en recuerdo, sobre todo, a los
buenos momentos, cuando a lomos de Mambo calentó los ánimos del tendido
con una actuación vibrante.
Pocas opciones le dio su reservón primero al jerezano Fermín Bohórquez,
que además anduvo muy desacertado con el rejón de muerte.
Con el quinto no tuvo suerte. Falló reiteradamente a la hora de clavar
e incluso fue alcanzada una de sus cabalgaduras al final de la actuación.
Fue silenciadado.