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Festejo
PLAZA DE
TOROS DE
ALMERÍA
Tarde del sabado, 30 de agosto de 2003
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: ocho toros de Carriquiri, de buena presencia y juego muy desigual. Destacaron el tercero, quinto y sexto. El más completo, el séptimo, bravo y noble. El octavo, bravo y con calidad. Mansos, segundo y cuarto.
Diestros:
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Curro Vivas:
saludos tras aviso (contraria y seis descabellos) y una oreja (estocada tendida).
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José Olivencia: silencio tras dos avisos (pinchazo, atravesada y ocho descabellos) y palmas (atravesada que asoma).
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Jesús Almería: una oreja (atravesada y descabello) y vuelta tras aviso (tres pinchazos y estocada atravesada).
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El César:
silencio tras aviso (pinchazo, media y cuatro descabellos) y tres avisos (cinco pinchazos, media y siete descabellos).
Entrada: media plaza.
Crónicas de la prensa:
El Mundo.
El
Mundo. Carlos Crivell. Vivas aprovecha la oportunidad
Esta es la cónica más difícil de la Feria de Almería, porque se trata de analizar a cuatro toreros de la tierra que entre ellos no han toreado apenas unas setenta corridas. Lo primero que debe quedar reflejado es que el encierro de Carriquiri fue notable, aunque eso sí con sus garbanzos negros, como el complicado segundo y el manso cuarto. Pero estos "núñez" tuvieron un fondo de bondad notable y sólo faltó algo de raza para mejorar el encierro.
El primero y más veterano era Curro Vivas. Estuvo siempre muy decidido, se fue en los dos toros a portagayola y colocó banderillas, con mejores resultados en el quinto. La faena al primero fue de trazo correcto, con mucha garra al comienzo y menos limpieza al final. El toro fue a menos.
En el segundo de su lote mejoró mucho su labor. Vivas demostró que era el torero de más fondo del cuarteto almeriense. Fue un toro muy bueno, al que le hizo una faena en la pecó de no darle las distancias debidas, pero hubo talante bueno y siempre ganas de triunfo. Y debe quedar constancia de que Vivas ha sido el único diestro que ha brindado al matador retirado Juan Luis de la Rosa, que este año ha cumplido cincuenta años de alternativa.
El segundo espada, José Olivencia, destacó con el capote en ambos astados y en unos preciosos ayudados con los que abrochó su labor ante el sexto. Tropezó con un toro complicado en primer lugar, pero la realidad es que Olivencia dejó entrever carencias técnicas muy llamativas y en ningún momento dejó la impresión de ser valiente. Que nadie se ofenda, pero ahí quedaron sus precauciones en exceso y el baile de zapatillas.
El toro lidiado como sexto fue mucho mejor. Olivencia no se ajustó nunca en una faena que por ese mismo motivo careció de emoción. En este toro su obligación era estar mucho mejor, pero el ánimo no parecía adecuado para exprimir las boyantes embestidas del noble Carriquiri al que se enfrentó.
A Jesús de Almería le tocaron dos toros de buena condición. Se llevó el lote. Con el tercero toreó por ambos pitones con cierto gusto, aunque fue una labor en la faltó más decisión. Destacó por su compostura, pero tampoco se atisbaron excesivos arrestos en su tauromaquia. La oreja fue absolutamente localista.
Con el muy buen toro séptimo, Jesús hizo una faena pulcra. Esto de la pulcritud quiere decir que toreó de forma tranquila, sin excesivo ajuste, con buena figura, pero que estuvo por debajo de la condición de buen Carriquiri: De todas formas, si acierta con la espada hubiera abierto la Puerta Grande.
Para el cuarto torero de la tierra, El César, la tarde comenzó negra. El cuarto fue manso descarado. Este joven espada no fue capaz de fijarlo y llevarlo con su muleta. Había brindado al cielo en memoria de su banderillero Juan Pablo Sabroso, que ha fallecido hace poco tiempo en accidente de carretera.
Finalizó el larguísimo festejo con otro toro potable, que apretó de verdad en el caballo y también nobleza en la muleta. El César pudo mostrar en esta ocasión mejores maneras. El toro le permitió situarse y, aunque toreó siempre al hilo del pitón y citando fuera de cacho, sus pases fueron de alguna relevancia, aunque basó su labor casi únicamente en la diestra. Si apreturas de ningún tipo, el toro era tan bueno que le dejó estar tranquilo. El toreo con la zurda fue nulo. El drama llegó al final, porque fue incapaz de matarlo y el toro se fue vivo al corral. El único que aprovechó de verdad su oportunidad fue Curro Vivas, y si me apuran Jesús de Almería. Al menos, el panorama de toreros almerienses se ha aclarado.
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